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sexta-feira, 30 de novembro de 2012

1966: Fidel cita em discurso implicações do trotskismo

 

 

Discurso de Fidel Castro en la clausura de la primera conferencia de solidaridad de los pueblos de África, Asia y América






Pronunciado el 15 de enero de 1966 en el teatro Chaplin.

Pag 63-74.Obras escogidas de Fidel Castro Tomo-II
Colección ciencia. Editorial Fundamentos



El trotskismo: instrumento vulgar del imperialismo y la reacción



Los imperialistas yanquis contra nosotros no sólo han usa¬do el bloqueo económico, no sólo han usado de las agresiones armadas, no sólo nos han amenazado mortalmente en determi¬nadas circunstancias, no sólo han perpetrado contra este país todo tipo de sabotajes, filtraciones de espías, ataques piratas, sino que el imperialismo yanqui ha acudido contra nuestro país a armas más sutiles, como son las armas de la pro

paganda y de la calumnia. Y no sólo eso, sino que el imperialismo yanqui y sus agentes han tratado de destruir el prestigio de la Revolución Cubana al margen de las luchas revolucionarias de este conti¬nente, y han tratado -de la manera más vil y más calumniosa¬ de desacreditar a la Revolución. Y se han valido de todos los medios, se han valido de todos lo hechos, se han valido de todas las armas.



Desde luego que a los imperialistas les interesaría una dis¬cusión en concreto de estos problemas. A un irresponsable cual¬quiera, a un charlatán cualquiera, a un fantoche cualquiera, no le importa afirmar cualquier irresponsabilidad, cualquier ca¬lumnia. Bien es sabido que sólo al enemigo le interesaría de qué forma se lleva a cabo en la práctica esa palabra que se llama so¬lidaridad, no sólo con los pueblos revolucionarios de este con¬tinente, sino de todo el mundo.



Pero ¿qué ha ocurrido? Hay un hecho que voy a tomar co¬mo ejemplo para demostrar cómo trabaja el imperialismo y sus agentes, y que es un hecho extraordinariamente interesante. Me refiero a la campaña realizada por el imperialismo yanqui y sus agentes en relación con la partida de nuestro compañero Er¬nesto Guevara.



Creo que esto es un asunto que hay que "tomar por los cuer¬nos" para esclarecer algunas cosas.

El compañero Ernesto Guevara, unos cuantos revoluciona¬rios de este país y unos cuantos revolucionarios fuera de este país saben cuando salió, qué ha estado haciendo en este tiem¬po y, desde luego, los imperialistas estarían muy interesados en saber, con todos los detalles, donde está, qué ha hecho, cómo lo hace y, desde luego, al parecer no lo saben y si lo saben lo disimulan mucho. I



Pero desde luego, éstas son cosas que el tiempo, cuando las circunstancias lo permitan, permitirá su esclarecimiento. Pero los revolucionarios no necesitamos esos esclarecimientos; es el enemigo quien se vale de estas circunstancias para tratar de in¬trigar y para tratar de confundir y para tratar de calumniar.



El compañero Guevara se unió a nosotros cuando estába¬mos exiliados en México, y siempre, desde el primer día, tuvo la idea, claramente expresada, de que cuando la lucha termi¬nara en Cuba, él tenía otros deberes que cumplir en otra parte, y nosotros siempre le dimos nuestra palabra de que ningún in¬terés de Estado, ningún interés nacional, ninguna circunstancia, nos haría pedirle que se quedara en nuestro país, obstaculizar el cumplimiento de ese deseo o, de esa vocación. Y nosotros cumplimos cabal y fielmente esa promesa que le hicimos al compañero Guevara.



Naturalmente, que si el compañero Guevara iba a salir del país, era lógico que lo hiciera clandestinamente, era lógico que se moviera clandestinamente, es lógico que no haya estado lla¬mando a periodistas, es lógico que no haya estado dando con¬ferencias de prensa, es lógico que dadas las tareas que se propu¬so debiera hacerla en la forma en que lo hizo. Y, sin embargo,



¡Cuánto provecho han tratado de sacar los imperialistas de esta circunstancia y cómo lo han hecho!

Es por eso que yo traje algunos papeles. No se vayan a asus¬tar ustedes pensando que les vaya leer todos los papeles que aquí hay, sólo lo que han escrito todos los periódicos imperialistas y burgueses con relación al caso del Comandante Guevara, lo que han escrito los periódicos de Estados Unidos, sus revistas, sus agencias cablegráficas, los periódicos burgueses de América Latina y de todo el mundo. Y vamos a ver quiénes han sido pre¬cisamente los principales voceros de la campaña imperialista de intriga y de calumnia contra Cuba con relación al caso del com¬pañero Guevara. En primer término, ciertos elementos que han sido utilizados en las últimas décadas de manera constante contra el movimiento revolucionario. Y así; si ustedes me dan un poquito de tiempo, entre tantos datos voy a buscar uno muy interesante.



¡Ah! lo encontré. Es un cable de la UPI, de diciembre 6 de 1965, que dice: "Ernesto Guevara fue asesinado por el Primer Ministro cubano Fidel Castro por orden de la URSS -declaró Felipe Albaguante, jefe de los trotskistas mexicanos en declara¬ciones a El Universal-. Agrega que el Che fue liquidado por in¬sistir en poner a Cuba en la línea china". Esto, naturalmente, venía a tono con una campaña que comenzaron a desatar los elementos trotskistas en todas partes simultáneamente.



y así, con fecha octubre 22, en el semanario Marcha, se publica un artículo en que un conocido teórico del trotskismo, Adolfo Guil, afirma que el Che salió de Cuba debido a discre¬pancias con Fidel por el conflicto chino-soviético y que el Che no pudo imponer su opinión en la dirección. Dice que el Che, en forma confusa, propugnaba la extensión de la revolución al resto de América Latina, en oposición a la línea soviética. Dice que la Dirección Cubana estaba dividida entre un ala conserva¬dora, que incluye a viejos dirigentes del PSP, los partidarios del Che y Fidel y su equipo en. una posición de oscilación centrista conciliadora. Dice que el Che salió de Cuba por carecer de me¬dios para expresarse y que Fidel temió enfrentar a las masas para explicar el caso Che. Este mismo teórico del trotskismo, el 31 de octubre de 1965, como reportero de Nuevo Mundo, un periódico italiano, escribe un artículo calificando a la Direc¬ción Cubana de filosoviética y acusando a Fidel de no haber explicado políticamente al pueblo lo ocurrido con el Che. Dice que el Comandante Guevara fue derrotado por el PSP y el equi¬po castrista; Critica al Che por no haber llevado a las masas la lucha por imponer su tesis y concluye que el Estado cubano, paralizado por su propia política no apoyó abiertamente a la revolución dominicana. Y sobre esto me voy a referir más ex¬tensamente un poco más adelante.




En el número de octubre de 1965, el periódico Batalla, de los trotskistas españoles, declara que el misterio que rodea el caso del Che Guevara debe ser aclarado. Dice que amigos del Che suponen que la carta leída por Castro es falsa y se pregun¬tan si la Dirección Cubana se orienta hacia una sumisión a la burocracia del Kremlin.



Por la misma fecha, aproximadamente, el órgano oficial trotskista de Argentina publica un artículo en el que asegura que el Che está muerto o preso en Cuba. Dice que "entró en conflicto con Fidel Castro por el funcionamiento de los sindi¬catos y la organización de las milicias". Agrega que "el Che se oponía a la integración del CC con los favoritos de Castro, es¬pecialmente oficiales del ejército, seguidores del ala derecha de Moscú".



Pero uno de los escritos más sucios, más groseros y más in¬decentes es el que escribió el dirigente del Buró Político Lati¬noamericano de la Cuarta Internacional en el periódico Lucha Operaria, de Italia. Sobre este artículo, largo por cierto, sólo voy a leer tres párrafos.



Empieza diciendo:

"Un aspecto de la agudización de la crisis mundial de la bu¬rocracia es la expulsión de Guevara. Guevara ha sido expulsado ahora, no desde hace ocho meses. Ocho meses ha durado la dis¬cusión con Guevara y no han sido ocho meses que pasaron be¬biendo café, han luchado duramente y quizás ha habido muer¬tos, quizás se ha discutido a golpes de pistola. No podemos de¬cir si han matado o no a Guevara, pero existe el derecho a su¬poner que lo hayan matado.



"¿Por qué Guevara no aparece? No lo han presentado en La Habana por temor a las consecuencias, a la reacción de la población, pero en definitiva al esconderlo producen el mismo efecto. La población dice: por qué Guevara no sale, no aparece. No hay ninguna acusación política, existen elogios políticos en relación con él. ¿Por qué no han presentado a Guevara? ¿Por qué no ha hablado? ¿Cómo es posible que uno de los fundado¬res del Estado obrero cubano, que hasta hace poco tiempo re¬corría el mundo en nombre del Estado obrero, imprevistamen¬te diga: me he aburrido de la Revolución Cubana, voy a hacer la revolución en otra parte? Por otra parte, no dicen dónde ha ido y no se presenta. Si no hay ninguna divergencia por qué no se presenta. Todo el pueblo cubano comprende que hay una lucha enorme y que esta lucha no se ha terminado. ~



"Guevara no estaba solo ni está solo. Si toman estas medi¬das contra Guevara es porque hay una gran tendencia, muy grande, que está de su parte. Y además de una tendencia muy grande, hay una enorme preocupación del pueblo.



"Hace poco tiempo, el gobierno cubano publico un decre¬to bastante severo: es necesario restituir todas las armas al Es¬tado. En aquel momento la cuestión era un poco confusa, aho¬ra está claro qué fin tenía esta resolución: era contra la tenden¬cia Guevara. Tienen miedo de un levantamiento".



Otro párrafo: "¿Por qué han hecho callar a Guevara? La Cuarta Internacional debe llevar adelante una campaña pública en ese sentido, exigiendo la aparición de Guevara, el derecho de Guevara a defenderse y discutir, a hacer apelación a las ma¬sas, a no fiarse de las medidas tomadas por el gobierno cubano, porque son medidas burocráticas y quizás de asesinos. Han eli¬minado a Guevara por callar su lucha, han hecho callar a Gue¬vara. No obstante que su posición no fuese consecuente desde el punto de vista revolucionario, porque tendía a la armoniza¬ción de sus posiciones en la tendencia revolucionaria".



y más adelante dice: "Esto demuestra, no la potencia de Guevara o de un grupo guevarista en Cuba, sino la madurez de las condiciones en el resto de los Estados' obreros para que en breve tiempo estas posiciones fructifiquen. No se engaña a la burocracia con maniobras y medidas de este género. La elimi¬nación de Guevara significa para la burocracia la tentativa de liquidar una base de posible reagrupamiento de tendencias re¬volucionarias que continúan el desarrollo de la revolución mun¬dial. Esta es la base de la liquidación de Guevara y no sólo por el peligro que representa a Cuba, sino porque incluye el resto de la revolución latinoamericana.



"Al Iado de Cuba está Guatemala, al Iado de Cuba está Gua¬temala con el programa de la Revolución Socialista y, no obs¬tante su fuerza y los discursos de su líder máximo Fidel Castro, no ha podido impedir que el Movimiento '13 de Noviembre' se transforme en un movimiento socialista-revolucionario y que luche directamente por el socialismo".



No es absolutamente casual, ni mucho menos, que este señor, dirigente de la Cuarta Internacional, mencione aquí muy ,¬ufano el caso de Guatemala y del Movimiento '13 de Noviem¬bre', porque precisamente con relación a este Movimiento el imperialismo yanqui ha usado una de la tácticas más sutiles pa¬ra liquidar un movimiento revolucionario, que fue filtrarle los agentes de la Cuarta Internacional que -por ignorancia, por ig¬norancia política del dirigente principal de este Movimiento-, lo hicieron adoptar nada menos que esa cosa desacreditada, esa cosa antihistórica, esa cosa fraudulenta que emana de elemen¬tos tan comprobadamente al servicio del imperialismo yanqui, como es el programa de la Cuarta Internacional.



¿Cómo ocurrió esto? Yong Sosa era, sin duda, un oficial pa¬triótico; Yong Sosa encabeza el movimiento de un grupo de ofi¬ciales del ejército -en cuyo aplastamiento por cierto participa¬ron los mercenarios que después invadieron Girón-, y a través de un señor que era comerciante, que se encargó de la parte política del movimiento, la Cuarta Internacional se las arregló para que ese dirigente, ignorante de los problemas profundos de la política y de la historia del pensamiento revolucionario, le permitiera a ese agente del trotskismo-acerca del cual nosotros no tenemos la menor duda es un agente del imperialismo- que se encargara de redactar un periódico en el cual se copiaba “de cabo a rabo” el programa de la Cuarta Internacional

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Lo que la Cuarta Internacional cometió con eso fue un ver¬dadero crimen contra el movimiento revolucionario, para aislar¬lo del resto del pueblo, para aislarlo de las masas, al contagiarlo con las insensateces, el descrédito y la cosa repugnante y nau¬seabunda que hoy es en el campo de la política el trotskismo. Porque si en un tiempo el trotskismo representó una posición errónea, pero una posición dentro del campo de las ideas polí¬ticas, el trotskismo pasó a convertirse en los años sucesivos en un vulgar instrumento del imperialismo y de la reacción.



Dé tal manera piensan estos señores que, por ejemplo, con relación a Vietnam del Sur, donde un amplio frente revolucio¬nario ha unido a la inmensa mayoría de la población, a distin¬tos sectores de la población, los ha unido estrechamente alre¬dedor del movimiento de liberación en la lucha contra el impe¬rialismo, para los trotskistas eso es absurdo, eso es contrarrevo¬lucionario. Yesos señores llegan a la osadía, a la cosa insólita frente a los hechos y a las realidades de la historia y del movi¬miento revolucionario, a expresarse de esa forma.



Afortunadamente, en Guatemala el movimiento revolucio¬nario se salva. Y se salva gracias a la clara visión de uno de los oficiales que junto con Sosa había iniciado el movimiento re¬volucionario y que comprendiendo aquella insensatez, aquella estupidez, se separa del Movimiento "13 de Noviembre" y con otros sectores progresistas y revolucionarios organiza las Fuer¬zas Armadas Rebeldes de Guatemala. Y ese oficial joven que tuvo tan clara visión de la situación es quien ha representado al movimiento revolucionario de Guatemala en esta Conferencia, el Comandante Turcios.



El Comandante Turcios tiene en su haber el mérito no sólo de haber sido uno de los abanderados de la lucha armada por la liberación de su pueblo oprimido, sino el mérito de haber sal¬vado al movimiento revolucionario guatemalteco de una de las estratagemas más sutiles y más pérfidas del imperialismo yanqui y levantar las banderas revolucionarias de Guatemala y de su movimiento antiimperialista, rescatándola de las manos sucias de estos mercenarios al servicio del imperialismo yanqui.



y tenemos la esperanza de que Yong Sosa, cuyas intencio¬nes patrióticas al iniciar la lucha nadie duda, y cuya condición de hombre honrado nadie duda -a la vez que sí tenemos muy serias razones para dudar de su actitud como dirigente revolu¬cionario de Guatemala, pero ya esta vez bajo otra dirección ba¬jo otra guía que sí demostró, en momentos como esos, claridad de visión y actitud de dirigente revolucionario.



Esta posición de los trotskistas es la misma que adoptaron todos los periódicos y agencias publicitarias del imperialismo yanqui, la misma con relación al caso del compañero Ernesto Guevara; toda la prensa imperialista de Estados Unidos, sus agencias cablegráficas, la prensa de los contrarrevolucionarios cubanos, la prensa burguesa en todo el Continente yen el resto del mundo. Es decir, que esta campaña de calumnia y de intri¬ga contra la Cuba Revolucionaria en relación al caso del com¬pañero Guevara hizo coincidir de una manera exacta a todos los sectores reaccionarios imperialistas, burgueses, a todos los calumniadores y a todos los intrigantes contra la Revolución Cubana.



Porque es incuestionable que sólo a la reacción y sólo al imperialismo les puede interesar desacreditar a la Revolución Cubana, destruir la confianza de los movimientos revoluciona¬rios en la Revolución Cubana, destruir la confianza de los pue¬blos de América Latina en la Revolución Cubana, destruir su fe.



y por eso, no han vacilado en el empleo de las armas más su¬cias y más indecentes.



Este mismo señor Guil, que de vez en cuando posa entre otros intelectuales norteamericanos en la revista Monthly Re¬view, de Estados Unidos, tuvo la villanía de escribir el siguiente párrafo, que vale la pena analizar, con relación a la crisis de Santo Domingo. Dijo así: "Un punto culminante de esta crisis tiene que haber sido la Revolución Dominicana, donde el Es¬tado obrero. cubano quedó paralizado por su propia política, sin apoyar abiertamente a la Revolución, mientras en Cuba ha¬bía una tremenda presión interior para una política de apoyo activo. Si la crisis era muy anterior a Santo Domingo, induda¬blemente Santo Domingo precipitó la Revolución."



Este señor tiene la villanía de acusar a la Revolución Cuba¬na de no haber dado un apoyo activo a la Revolución Domini¬cana. y mientras los imperialistas acusaban a Cuba; mientras los imperialistas trataban de pretextar su intervención diciendo que elementos izquierdistas y comunistas, entrenados en Cuba, estaban allí al frente del levantamiento; mientras el imperialismo acusaba a Cuba y presentaba a la Revolución Dominicana, no como un problema interno, sino como un problema exter¬no, este señor acusa a la Revolución de no haber dado un apo¬yo activo.



¿ y qué se entiende por apoyo activo? ¿Acaso se pretendía que Cuba, cuyas armas, cuyos recursos se sabe cuáles son sus características, podía impedir y debía impedir el desembarco de las tropas norteamericanas en Santo Domingo? Tiene Cuba armas para defenderse a sí misma y en una correlación infinita¬mente inferior a los imperialistas, armas defensivas. Y son tan miserables estos señores, tan desvergonzados, que intentan res¬ponsabilizar a Cuba de no haber impedido ... Porque ¿qué otra cosa quiere decir apoyo activo? Porque todo cuanto Cuba po¬día hacer dentro de aquellas circunstancias, todo cuanto Cuba podía hacer y debía hacer, lo hizo. Y pedirle a Cuba que impi¬diera el desembarco es como pedirle a Camboya, en el Sudeste de Asia, que impida los bombardeos a Vietnam del Norte y que impida la ocupación, por la Infantería de Marina yanqui, de Vietnam del Sur.



Desgraciadamente, las fuerzas de Cuba son limitadas. Pero en la medida de esas fuerzas, y de la manera óptima posible, y de la manera más decidida, a la vez que más adecuada a las cir¬cunstancias, presta y prestará a la Revolución su máximo apoyó.



A aquellos que crean que este país teme a los imperialistas, a aquellos que crean -con espíritu de superioridad o con inso¬lente delirio de superioridad sobre nadie- que este país teme a los imperialistas, bien les valdría haber vivido unas horas aquí en este país, cuando la Crisis de Octubre, y cuando por prime¬ra vez un pueblo pequeño como éste se vio amenazado con una andanada masiva de cohetes nucleares sobre su territorio, la ac¬titud que tuvo este pueblo y la actitud que tuvo el Gobierno Revolucionario.



Muchas tonterías y muchas boberías se escriben y, sobre todo, se escriben por los irresponsables, cuando ciertos docu¬mentos no pueden ser dados a la luz. Pero algún día 'la huma¬nidad sabrá y algún día la humanidad conocerá todos los he¬chos. Será ese día, cuando los miserables vean que no hubo nin¬gún compañero Guevara asesinado, cuando se conozca igual¬mente cuál fue la posición de Cuba en aquellos días difíciles y cuál fue la serenidad de este pueblo. Cuando se comprenda, no habrá nadie, por insolente que sea, por provocador que sea, que se atreva a poner en duda el sentimiento de solidaridad de este pueblo y el valor de este pueblo.



Valor que lo demuestra el hecho de su conducta. No obs¬tante ser éste un país que está a noventa millas de la metrópoli imperialista, sobre cuyas cabezas en los años venideros pesarán enormes peligros en la misma medida en que el movimiento revolucionario, crezca. Movimiento revolucionario que crece so¬bre todo a partir del ejemplo de la Revolución Cubana; movi¬miento revolucionario que crece, que se agiganta, por el ejem¬plo de Cuba, por las victorias de Cuba, por la posición de Cuba frente al enemigo.



y hay que tener en cuenta que cuando este país desafía ese peligro, éste no es un país que posea millones de hombres so¬bre las armas, éste no es un país que posea armas termonuclea¬res, porque aquí nuestros cohetes son morales; y el número de millones "no es lo infinito, el número de hombres no es lo infi¬nito, sino la dignidad y el decoro de este pueblo.



y serán los años venideros los que hablen por nosotros, y serán los años venideros quienes se encarguen de aplastar a los calumniadores; no a éstos, que son agentes conocidos de los imperialistas, sino a los confusos, a los intrigantes, a quienes se dejan intrigar. y sirven de instrumento a las mentiras contra nuestra Revolución.




Fonte - BOLCHEVISMO SEVILLA
                                       fonte2: www.comunidadejosestalin.blogspot.com

Ivan Pinheiro fala pelo CC do PCB em Beirute



Intervenção do PCB no XIV Encontro Mundial dos Partidos Comunistas e Operários ImprimirPDF
imagemPCB
Beirute, 22 a 24 de novembro de 2012
(intervenção do CC do PCB, apresentada pelo Secretário Geral, Ivan Pinheiro)
O Comitê Central do Partido Comunista Brasileiro (PCB) saúda os partidos comunistas presentes, homenageando o anfitrião, o Partido Comunista Libanês, referência para todos os revolucionários e trabalhadores do mundo, com seu exemplo de luta sem tréguas contra o capital.
O aprofundamento da crise sistêmica do capitalismo coloca para o movimento comunista internacional um conjunto de complexos desafios.
Estamos diante de um estado de guerra permanente contra os trabalhadores, uma espécie de “guerra mundial”, na qual o grande capital busca sair da crise colocando o ônus na conta dos trabalhadores. Esta é uma guerra diferente das anteriores, que tinham como centro disputas interimperialistas.
Apesar de persistirem contradições interburguesas e interimperialistas na atual conjuntura, as grandes potências (sobretudo os Estados Unidos e os países hegemônicos da União Européia) promovem hoje uma guerra de rapina contra todos os países periféricos, sobretudo aqueles que dispõem de riquezas naturais não renováveis e contra todos os trabalhadores do mundo.
A guerra é o principal recurso do capitalismo para tentar sair da crise: ativa a indústria bélica e ramos conexos, permite o saque das riquezas nacionais e a queima de capitais; os capitalistas ganham também com a reconstrução dos países destruídos.
Os métodos são sempre os mesmos: satanização, manipulação, estímulo ao sectarismo e a divisões entre nacionalidades e religiões, cooptações, criação ou supervalorização midiática de manifestações e rebeldias, atentados de falsa bandeira.
Nesta guerra permanente, pelo menos nesta fase, têm sido poupados os chamados países emergentes, sócios minoritários do imperialismo, que legitimam a política das grandes potências, compondo, como atores coadjuvantes, o chamado Grupo dos 20.
Estes países (os chamados BRICS) se têm beneficiado da crise, na medida em que ajudam a superá-la; em seguida, poderão ser as próximas vítimas tanto da crise como de agressões militares.
Em nosso país, nunca os banqueiros, as empreiteiras, o agronegócio e os monopólios tiveram tanto lucro. A política econômica e a política externa do estado burguês brasileiro estão a serviço do projeto de fazer do Brasil uma grande potência capitalista internacional, nos marcos do imperialismo. As empresas multinacionais de origem brasileira, alavancadas por financiamentos públicos, já dominam alguns mercados em outros países, notadamente na América Latina.
Hoje, o governo brasileiro é o organizador da transferência da maior parte da renda e da riqueza produzida pelo país para as classes dominantes (através do superávit primário, da política de juros altos e do sistema tributário altamente regressivo). Cerca de 50% do orçamento se destina a pagar os juros e a amortização da dívida (externa e interna), para satisfação dos banqueiros internacionais e nacionais, assim como dos nossos rentistas (que não chegam a 1% da população).
Para atender aos interesses dos grandes empresários, das empreiteiras e do agronegócio, o governo promove a destruição do meio ambiente, desde o desmatamento da floresta amazônica à demolição da legislação ambiental. O novo Código Florestal brasileiro, um total desrespeito ao meio-ambiente, contou com o apoio de partidos que se dizem de esquerda, mas se caracterizam por um esvaziamento ideológico, pela adesão às medidas neoliberais e por se curvarem aos ditames do imperialismo. Em períodos eleitorais, rebaixam ainda mais o discurso e abandonam os símbolos que vagamente os ligam ao ideário socialista.
Em meio a esta grave crise, e sem a consolidação ainda de um importante pólo de resistência proletária, o capital realiza uma violenta ofensiva para retirar dos trabalhadores os poucos direitos que lhes restam. Para fazê-lo, tentam cada vez mais fascistizar as sociedades e criminalizar os movimentos políticos e sociais antagônicos à ordem. A correlação de forças ainda nos é desfavorável. Ainda sofremos o impacto da contra-revolução na União Soviética e da degeneração de muitos partidos ditos de esquerda e de setores do movimento sindical.
Por outro lado, estamos muito preocupados com o verdadeiro cerco militar que o imperialismo promove na América Latina. Realmente, a reativação da IV Frota norte-americana, com um poderio bélico maior do que a soma de todas as forças armadas dos países latino-americanos, traz ameaças à soberania e à paz na região. O estabelecimento de dezenas de bases militares dos EUA na América Latina inquieta os latinoamericanos. A considerar ainda a construção de um aeroporto militar ianque na cidade de Mariscal Estigarribia, no Paraguai, que possibilita o controle da região da tríplice fronteira (Brasil, Argentina e Paraguai) e onde se assenta a maior reserva mundial de água doce, o Aquífero Guarani.
Mas não é só o imperialismo estadunidense que cerca a Nossa América. A OTAN construiu, em 1986, na Ilha Soledad do Arquipélago das Malvinas, a grande base militar de Mount Pleasant, que dispõe de aeroporto e porto naval, de águas profundas, onde atracam submarinos atômicos e foram construídos silos para armazenar armas nucleares e instalações para aquartelar milhares de efetivos militares. Essa fortaleza das Malvinas contraria, expressamente, o contido na Resolução 41 da ONU, que considera o Atlântico Sul zona de paz e cooperação, isenta de armamentos e engenhos nucleares.
A considerar, ainda, a ilha de Ascensão, outra base militar da OTAN que fica a meio caminho da costa brasileira e da costa africana.
A OTAN criou uma zona de exclusão pesqueira de mais de um milhão de quilômetros quadrados em torno das ilhas Georgia e Sandwich do Sul, destinando essa zona exclusivamente às suas forças bélicas.
A ocupação militar imperialista no Atlântico Sul permite o controle das rotas marítimas que unem a América do Sul à África e sua conexão com o continente da Antártica e com os países do Pacífico, através do Estreito de Magalhães. Ademais, permite o controle dos inúmeros recursos naturais da plataforma continental da América do Sul. É assim que a América Latina está cercada por terra e por mar pelas forças militares imperialistas, com a omissão da grande maioria dos governos locais.
Analisando este quadro, o PCB tem feito algumas reflexões.
Nos marcos da ordem burguesa, o futuro é sombrio. Mais do que nunca o regime do capital virá acompanhado de crescente instabilidade econômica, absoluta irracionalidade no uso e na distribuição da riqueza, escandalosa desigualdade social, escalada da prepotência imperialista e inexorável perigo para as conquistas populares e dos trabalhadores.
A nosso juízo, não há mais espaço para ilusões reformistas. Aliás, os reformistas, mais do que nunca, são grandes inimigos da revolução socialista, pois iludem os trabalhadores e os desmobilizam, facilitando o trabalho do capital. Em cada país, as classes dominantes forjam um bipartidarismo – em verdade um monopartidarismo bicéfalo – em que as divergências, cada vez menores, se dão no campo da administração do capital.
Cada vez mais também faz menos sentido a “escolha” de aliados no campo imperialista e mesmo entre seus coadjuvantes emergentes, como se houvesse imperialismo do “bem” e do “mal”. A diferença é apenas na forma, não no conteúdo. Isto não significa subestimar as contradições que vicejam entre eles.
Não podemos conciliar com ilusões de transição ao socialismo por vias fundamentalmente institucionais, através de maiorias parlamentares e de ocupação de espaços governamentais e estatais. A luta de massas, em todas as suas formas, adaptada às diferentes realidades locais, é e continuará sendo a única arma de que dispõe o proletariado.
Temos avaliado também que o atual modelo de encontros de partidos comunistas e operários, que vêm cumprindo importante papel de resistência, precisa se adaptar às complexas necessidades da conjuntura mundial, com suas perspectivas sombrias no curto prazo e suas possibilidades de acirramento da luta de classes, com a emergência das lutas operárias.
Pensamos que é preciso romper com o “encontrismo” em que, ao final dos eventos, nossos partidos formulam um documento genérico e decidem a sede do próximo encontro e se despedem até o ano seguinte, inclusive aqueles dos países da mesma região.
Para potencializar o protagonismo dos partidos comunistas e do proletariado no âmbito mundial, é necessária e urgente a constituição de uma coordenação política que, sem funcionar como uma nova internacional, tenha a tarefa de organizar campanhas mundiais e regionais de solidariedade, contribuir para o debate de ideias, socializar informações sobre as lutas dos povos.
Mas, para além da indispensável articulação dos comunistas, parece-nos importante a formação de uma frente mundial mais ampla, de caráter antiimperialista, onde cabem forças políticas e individualidades progressistas, que se identifiquem com as lutas em defesa da autodeterminação dos povos, da paz entre eles, da preservação do meio ambiente, das riquezas nacionais, dos direitos trabalhistas, sociais e políticos; contra as guerras imperialistas e a fascistização das sociedades. Em resumo, as lutas em defesa da humanidade.
Deixamos claro que o nosso Partido valoriza qualquer forma de luta. Não podemos cair no oportunismo de fazer vistas grossas ao direito dos povos à rebelião e à resistência armada. Em muitos casos, esta é a única forma de fazer frente à violência do capital e de superá-lo. Os povos só podem contar com sua própria força.
Saudamos os povos que hoje enfrentam as mais duras batalhas. Saudamos os trabalhadores gregos, portugueses, espanhóis, que já se levantam em greves nacionais e grandes jornadas e os demais trabalhadores da Europa, que enfrentam terríveis planos do capital para tentar superar a crise, hoje mais acentuada no continente europeu mas que poderá agravar-se e espalhar-se para outros países e regiões.
Saudamos o povo palestino, em sua saga duradoura e dolorosa no enfrentamento ao sionismo que o sufoca e reprime, ocupa seu território, derruba suas casas, prende seus melhores filhos e impede seu direito a um Estado soberano.
Valorizamos o cessar-fogo celebrado recentemente no Egito, como uma vitória importante mas parcial da resistência palestina em Gaza. O sionismo - cuja intenção era claramente mais uma vez invadir Gaza com tropas e tanques - surpreendeu-se com a atual capacidade de reação militar palestina neste pequeno, isolado e sofrido territorio, de fato sob ocupação israelense: uma reação à altura das necesidades de autodefesa e da ampliação dos direitos do povo palestino.
Mas não podemos, de maneira alguma, subestimar a agressividade do imperialismo e do sionismo, que não desistirão de seu intento de dobrar a combatividade e destruir a identidade do povo palestino, ocupando todo seu territorio, como parte do plano expansionista que chamam de “Novo Oriente Médio”.
No entanto, a considerar a justa e proporcional reação do povo de Gaza e a extraordinária solidariedade internacional à luta dos palestinos, melhoram as condições de resistência aos planos sionistas.
E aqui pedimos a manifestação deste encontro em solidariedade à realização na próxima semana, no Brasil, do Forum Social Mundial Palestina Livre, que vem sofrendo ameaças da comunidade sionista em nosso país, inclusive, em desrespeito à soberanía brasileira, por parte da representação diplomática israelense.
Da mesma forma, saudamos os também sofridos povos do Iraque, do Afeganistão, da Líbia. Saudamos os povos do Egito, do Iêmen e de vários países árabes, em sua luta contra a tirania e a opressão.
Saudamos sírios e iranianos, contra os quais batem os tambores de guerra do imperialismo. Nosso Partido está incondicionalmente solidário à grande maioria do povo sírio e a seu direito à autodeterminação. Como na Líbia, trata-se na Síria do plano imperialista de fomentar guerras civis sectárias, valendo-se de mercenários e equipamentos militares estrangeiros, para dividir e ocupar o país. No caso da Síria, procura o imperialismo criar condições para uma posterior agressão militar ao Irã.
Solidarizamo-nos com os comunistas, os trabalhadores e as forças antiimperialistas libanesas diante da movimentação de setores da burguesía nacional aliados ao imperialismo, que procuram fomentar uma nova guerra civil, no contexto da divisão dos países do Oriente Médio por criterios sectários e religiosos, para facilitar a recolonização da região.
Chegando até nossa América Latina, saudamos nossa querida Cuba Socialista em sua luta contra o cruel bloqueio ianque. Saudamos nossos Cinco Heróis. Saudamos os processos de mudanças na América do Sul (Venezuela, Bolívia e Equador), neste momento decisivo, uma encruzilhada entre o avanço dos processos ou sua derrota.
Saudamos nossos irmãos colombianos que, nas cidades e nas montanhas, resistem, através de variadas formas de luta, contra o estado terrorista de seu país, a grande base militar norte-americana na América Latina. Saudamos os revolucionários colombianos, na expressão de seu partido comunista e guerrilhas.
Não há solução militar para o conflito colombiano. Por isso, saudamos os diálogos que têm como objetivo buscar uma solução política. Este diálogo só foi possível pelo surgimento e desenvolvimento da Marcha Patriótica, um combativo e amplo movimento de massas, e pela constatação da impossibilidade de vitória militar do estado contra a guerrilha.
Sabemos que não será simples este diálogo, pois as classes dominantes colombianas e o imperialismo querem a paz dos cemitérios. Assim sendo, propomos que este Encontro assuma a organização de uma campanha mundial de solidariedade ao povo colombiano por uma verdadeira paz democrática com justiça social e econômica
Finalmente, reiteramos nossa proposta de criação de coordenações políticas internacionais e regionais dos Partidos Comunistas, tendo como princípio fundamental o internacionalismo proletário.
Beirute (Líbano), 22 de novembro de 2012
PCB – Partido Comunista Brasileiro

quinta-feira, 29 de novembro de 2012

Alexandra Kollontai e organização das mulheres

 

 

Alexandra Kollontai

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Alexandra Mikhaylovna Kollontai, em russo Алекса́ндра Миха́йловна Коллонта́й ; nascida Domontovich, Домонто́вич) (São Petersburgo, greg. 31 de março/ jul. 19 de março de 1872 - Moscovo,9 de março de 1952) foi uma líder revolucionária russa e teórica do marxismo, membro da facção bolchevique e militante activa durante a Revolução Russa de 1917.
Nascida e criada no seio de uma família da nobreza latifundiária, o pai, Mikhail Domontovich, era um general de origem ucraniana e a mãe finlandesa de origem camponesa. Passou a infância entre Petrogrado e a Finlândia. A família limitou-lhe o acesso aos estudos e assim, aos 16 anos, após concluir seu bacharelato, foi autodidacta. Aos 20 anos, casa-se com Vladimir Mikhaylovich Kollontai, um jovem oficial do exército, com quem teve um filho, Misha.
Em 1898 abandona sua situação privilegiada, deixa o marido e o filho e junta-se ao Partido Social-Democrata dos Trabalhadores Russos, atuando principalmente entre as mulheres trabalhadoras.[1]

 

 Aproximação das ideias marxistas

Inicialmente simpatiza com o socialismo agrário e o populismo - que na altura praticava atentados contra membros da aristocracia dirigente russa. A partir de 1896, começa a estudar o marxismo e economia, acedendo à leitura das duas primeiras revistas marxistas legais na Rússia: Nachalo e Nóvoe slovo. Integra-se a um grupo de apoio aos grevistas do sector têxtil de Petrogrado, numa luta em que participavam 36.000 operários.
Alexandra Kollontai, 1888
Em 1898, publica o seu primeiro estudo sobre a psicologia da educação, antes de começar os estudos universitários de economia em Zurique.
Torna-se progressivamente mais favorável ao marxismo, admirando Kautsky e Rosa Luxemburgo, face às tendências revisionistas promovidas por Bernstein.
Em 1899, viaja a Inglaterra para estudar o movimento operário desse país, deparando-se com todas as contradições de uma sociedade em que o capitalismo está numa fase avançada, voltando à Rússia ainda mais afirmada no seu marxismo.
Em pleno conflito entre a aristocracia russa e o povo finlandês, Alexandra põe-se do lado dos revolucionários finlandeses. Publica artigos sobre a questão, em 1900, sobretudo de teor económico-estatístico, envolvendo-se em simultâneo nas actividades clandestinas dos círculos marxistas russos.
Em 1901 parte para o estrangeiro, coincidindo com Kautsky, Luxemburgo e Lafargue em Paris e com Plekhanov, em Genebra.

[editar] Acção política revolucionária

Ao voltar à Rússia, em 1903, consumada já a divisão entre bolcheviques e mencheviques, não adere a nenhuma das tendências, apesar de simpatizar com os primeiros, já que mantém a sua admiração por Plekhanov, líder menchevique.
No chamado "domingo sangrento" de 1905, participa na manifestação que se dirige ao Palácio de Inverno, assistindo à carnificina de operários desarmados, protagonizada pelas tropas czaristas - uma imagem que ficará para sempre gravada na memória da jovem revolucionária.
Incorpora-se ao grupo bolchevique de Petrogrado, trabalhando na imprensa clandestina, contribuindo ainda para a unidade de acção entre os partidos social-democrata russo e finlandês, na luta comum contra o czarismo. Converte-se numa das primeiras revolucionárias a assentar as bases da organização de mulheres operárias, convocando-as para comícios específicos dirigidos a elas.
Em 1906, afasta-se da tendência bolchevique por discordar da participação institucional na Duma, e por divergências quanto ao papel dos sindicatos. Assim, entre 1906 e 1915 participa da fracção menchevique.

[editar] Exílio e definitiva adesão à fracção bolchevique

Entre 1908 e 1917, vive exilada na Alemanha, na Bélgica, França, Inglaterra, Suíça, Itália, Dinamarca, Noruega e nos Estados Unidos. Em 1915, adere novamente ao grupo bolchevique, liderado por Lenin. É detida em duas ocasiões, na Alemanha e na Suécia, por fazer propaganda contra a guerra imperialista.
Após a Revolução de Fevereiro de 1917, regressa à Rússia e converte-se na primeira mulher eleita para o comité executivo do Soviete de Petrogrado, e depois do mesmo organismo em nível pan-russo. Oposta à linha majoritária entre os bolcheviques, de apoio crítico ao Governo provisório de Kerensky, está do lado de Lenin quando este aposta, quase solitário, na insurreição de Outubro. Eleita membro do Comité Central no VI Congresso, enquanto se acha numa prisão de Kerensky, fica livre pouco antes do definitivo levante revolucionário e ocupa o terceiro lugar na candidatura bolchevique para a Assembleia Constituinte. Torna-se Comissária do Povo para Assuntos do Bem-estar Social.
Ainda em 1917, pouco depois da Revolução, casa-se com Pavel Dybenko, um jovem marinheiro de origem camponesa. O novo casamento deverá durar até 1922.

[editar] Do governo revolucionário à oposição operária

Após a vitória bolchevique, ocupa o posto de comissária do povo (ministra) para a Assistência Pública no primeiro Governo revolucionário. Trabalhou para que fossem reconhecidos os direitos e liberdades às mulheres, modificando aspectos das leis que as subordinavam aos homens, como a negação do direito ao voto e a imposição de piores condições salariais. As relações familiares e sexuais foram liberalizadas, aprovando-se o divórcio e o direito ao aborto, além de numerosos benefícios sociais para a maternidade e a habilitação de creches.
Em 1918, Kollontai organiza o Primeiro Congresso de Mulheres Trabalhadoras de toda a Rússia, donde nasce o Genotdel, organismo dedicado a promover a participação das mulheres na vida pública e nos projectos sociais, nomeadamente a luta contra o analfabetismo. Alexandra integra-se no Conselho Editorial da revista Kommunistka (Mulher Comunista). Nesse mesmo ano, no VII Congresso do Partido Bolchevique, opõe-se à assinatura da Paz de Brest-Litovsk, perdendo o lugar que ocupava no Comité Central.
Em 1920, fica responsabilizada pela organização de mulheres do partido. Ocupa ainda o posto de comissária do povo para a Segurança Social, promulgando decretos para a protecção e a segurança da maternidade e a infância. Desde o ano anterior, tinha aderido à chamada Oposição Operária, com Shlyapnikov, Kiselev e Medvedev. Em 1921, coindindo com o X Congresso do Partido, escreve um opúsculo com esse mesmo título, em que expõe as posições dessa tendência no interior do Partido Bolchevique, alertando contra os "perigos de degeneração burocrática que ameaçam", e propondo o controlo operário das instituições. A Oposição Operária é derrotada.

[editar] Carreira diplomática

A partir de 1922, começa a sua carreira diplomática, primeiro na Noruega (1923 a 1925), depois no México (1925 a 1927), Noruega novamente entre 1927 e 1930 (ano em que apoia publicamente a liderança de Estaline), e Suécia desde esse ano até o da sua reforma, em 1945. Faleceu em Moscovo a 9 de março de 1952.

[editar] A sua obra teórica

Além de numerosos artigos de temática política, económica e feminista, destacamos as seguintes obras:
  • A situação da classe operária na Finlândia (1903)
  • A luta de classes (1906)
  • Primeiro almanaque operário (1906)
  • Base social da questão feminina (1908)
  • A Finlândia e o socialismo (1907)
  • Sociedade e maternidade (?)
  • Quem precisa da guerra? (?)
  • A classe operária e a nova moral (?)
  • A nova mulher (1918)
  • A moral sexual (1921)
  • A oposição Operária (1921)

[editar] Notas

Descoberto planeta 13 vezes maior que Júpiter!

NOTÍCIAS - 20 de novembro de 2012 - 10:13
Astrônomos descobrem planeta 13 vezes maior que Júpiter
Astrônomos descobriram recentemente a fotografia rara de um grande "mundo alienígena". Chamado de Kappa Andromedae b, o planeta teria 13 vezes mais massa do que Júpiter e, consequentemente, seria muito maior do que qualquer outro planeta do nosso sistema solar.

De acordo com o Huffington Post, o planeta gasoso, classificado como "super Júpiter", orbita em torno da estrela Kappa Andromedae a 170 anos-luz da Terra. Segundo o site, existem mais de 850 planetas conhecidos fora do sistema solar, mesmo que possam existir bilhões de astros solitários na nossa galáxia. Dos que são conhecidos, porém, apenas uma pequena fração foi diretamente fotografada.

A foto do planeta foi registrada através do telescópio japonês Subaru, no Hawaii, por Joseph Carson, do Instituto de Astronomia da Faculdade de Charleston e Max Planck, na Alemanha. Normalmente, é muito difícil fotografar "mundos alienígenas", pois, segundo especialistas, eles se tornam "extra brilhantes" por causa de suas estrelas vizinhas.

Neste caso, os astrônomos conseguiram "esconder" a luz extremamente clara do sol e, usando uma luz infravermelha, avistaram o planeta com a ajuda de um software. O planeta orbita em torno de uma estrela muito jovem, provavelmente com 30 milhões de anos de idade. Especialistas acreditam que o planeta é formado de um disco "protoplanetário" de gás e poeira, que são coletados em volta das estrelas logo após suas formações.

Fonte: Terra                          ( e Astronews)que

quarta-feira, 28 de novembro de 2012

1935: Dimitrov, "O verdadeiro senhor do mundo é o proletariado"


Os 120 anos do nascimento do dirigente comunista Jorge Dimitrov

“Os atuais governos dos países capitalistas são provisórios. O verdadeiro senhor do mundo é o proletariado”

 

                Jorge Mikhailovitch Dimitrov nasceu em 18 de junho de 1882 em Radomir, Bulgária, e foi um dos mais importantes dirigentes comunistas do século XX. De família proletária, Dimitrov começou a trabalhar ainda jovem, como gráfico. Aos 15 anos já desenvolvia atividades políticas e logo tornou-se dirigente da União de Sindicatos de Bulgária. Aos 22 anos, foi eleito para o Comitê Central do Partido Comunista da Bulgária. Graças a sua atuação junto aos trabalhadores, Jorge Dimitrov foi parlamentar na Bulgária de 1913 até 1923, destacando-se por uma atuação combativa no sentido de transformar o parlamento numa tribuna política em defesa dos trabalhadores búlgaros.

 

            Em junho de 1923, a burguesia búlgara promoveu um golpe de Estado e derrubou o governo constitucional democrático, estabelecendo uma ditadura fascista no país. A partir daí, o Partido Comunista sofreu uma dura perseguição, seus dirigentes foram presos e muitos, assassinados. O  Partido Comunista Búlgaro passa, então, a atuar na clandestinidade e, em setembro de 1923, organiza um levante popular antifascista que, apesar de contar com apoio de muitos trabalhadores, foi derrotado pelas forças reacionárias. O governo fascista decreta a sentença de morte de Dimitrov e ele é obrigado a sair do país. Segue para a Iugoslávia, onde assume a direção do jornal do Partido, o Diário Operário.

Nesse período, Dimitrov é eleito para o comitê executivo da III Internacional Comunista e enviado à Alemanha como observador da Internacional, já que, depois da capitulação dos partidos burgueses e pequeno-burgueses, o partido comunista alemão foi a última trincheira de resistência ao nazismo. Portanto, quando Hitler subiu ao poder, Jorge Dimitrov se encontrava na Alemanha. 

Desmascarando Hitler e suas mentiras

No dia 9 de março de 1933, em Berlim, Dimitrov foi preso pela Gestapo (Geheime Staatspolizei, policia secreta do estado nazista) juntamente com seus camaradas B. Popov e W. Tanev,  acusados de terem realizado o incêndio do Reichstag (parlamento alemão), ocorrido em 27 de fevereiro de 1933, no que ficou conhecido como o Processo de  Leipzig.

Dimitrov fez sua própria defesa, dispensando o advogado designado pelo tribunal e, inspirado na defesa de Karl Marx em Colônia, saiu da posição de acusado para a de acusador, dando um exemplo para todos os revolucionários do mundo de como o revolucionário deve fazer sua defesa e comportar-se perante um tribunal fascista e burguês.

Contando com um grande movimento de massas desencadeado em todo o mundo pela sua liberdade e graças à sua firmeza, Dimitrov conseguiu provar ao Tribunal a sua inocência e acusou o regime de Hitler de ser o verdadeiro responsável pelo incêndio do parlamento alemão. Absolvido, foi libertado em 19 de fevereiro de 1934. Muitos anos mais tarde, no Tribunal Internacional de Nurembergue, o general nazista Goering contou a verdade sobre o incêndio do Reichstag, confessando que a ação fora realizada por soldados da SS (Schutzstaffel, a polícia militar de elite do Partido Nazista)  à paisana, e por criminosos comuns ligados a ela.

Algemado, alquebrado de forças, torturado, Dimitrov indicou ao mundo como é possível, nas prisões e nos tribunais, lutar sem conciliar, e enterrou a idéia de que o homem preso está incapaz de lutar. Sua história é repleta de ensinamentos e exemplos para os revolucionários de todo o mundo. Após sua libertação, foi para a União Soviética e assumiu o cargo de Secretário Geral da Internacional Comunista, de 1935 até 1943. Voltando à Bulgária, após a vitória sobre o nazi-fascismo na II Guerra Mundial, assumiu o cargo de chefe de governo da República Popular Búlgara, de 1946 até sua morte, em 1949.

Dimitrov entregou sua vida à causa dos operários, não só de seu país, mas de todo o mundo, e sempre esteve na linha de frente da defesa dos princípios revolucionários e da luta dos trabalhadores pela construção da sociedade socialista. Em sua vida, seguiu fielmente suas próprias palavras: “É preciso estar sempre pronto a fazer, a todo preço, tudo que possa servir verdadeiramente à classe operária”.

 

 

        “O verdadeiro senhor do mundo é o proletariado”

 

Discurso de encerramento do VII Congresso Mundial da Internacional Comunista, pronunciado por Dimitrov em 20 de agosto de 1935.

 

O VII Congresso Mundial da Internacional Comunista, o congresso dos comunistas de todos os países e de todos os continentes do mundo, termina seus trabalhos.

Qual o balanço, que representa o congresso para o nosso movimento, para a classe operária mundial, para os trabalhadores de todos os países?

Este congresso foi o congresso do triunfo completo da unidade entre o proletariado da União Soviética – o país em que o socialismo venceu – e o proletariado do mundo capitalista em luta pela libertação. A vitória do socialismo na União Soviética, vitória que interessa à história mundial, provoca em todos os países capitalistas um poderoso movimento na direção do socialismo. Esta vitória firmou a obra de paz entre os povos, aumentando a importância internacional da União Soviética e o seu papel de poderoso reduto dos trabalhadores na sua luta contra o Capital, contra a reação e o fascismo. Fortifica a União Soviética enquanto base da revolução proletária mundial. Põe em movimento no mundo inteiro não só os operários que se voltam cada vez mais para o comunismo, mas também os milhões de camponeses e pequenos trabalhadores das cidades, uma parte considerável dos intelectuais, os povos escravizados das colônias; enche-os de entusiasmo pela luta, aumenta a sua união à grande pátria de todos os trabalhadores, intensifica a sua resolução de apoiar e defender o estado proletário contra todos os seus inimigos.

Esta vitória do socialismo aumenta a confiança do proletariado internacional nas suas próprias forças e na real possibilidade de obter a sua própria vitória, confiança que se torna, ela própria, uma imensa força em ação contra a dominação da burguesia.

É na união das forças de combate do proletariado e das massas trabalhadoras dos países capitalistas que reside a formidável perspectiva de um próximo desmoronamento do capitalismo e a garantia da vitória do socialismo no mundo inteiro.

Nosso congresso lançou os fundamentos de uma vasta mobilização das forças de todos os trabalhadores contra o capitalismo como nunca aconteceu na história da luta da classe operária.

O congresso coloca diante do proletariado internacional, como a mais importante tarefa imediata, a união das suas forças no domínio político e da organização, e a liquidação do isolamento a que o conduz a política socialdemocrata de colaboração de classe com a burguesia: a união dos trabalhadores em volta da classe operária numa vasta Frente Popular contra a ofensiva do capital e da reação do fascismo e a ameaça de guerra em cada país e na arena internacional.

Não inventamos de modo algum esta tarefa. Foi a própria experiência do movimento operário mundial que a pôs em evidência, e, sobretudo, a experiência do proletariado na França. O mérito do Partido Comunista Francês é ter compreendido o que é necessário fazer hoje, não ter escutado os sectários que assediam o Partido e dificultam a realização da frente única de luta contra o fascismo, mas, pelo contrário, ter preparado corajosamente, à maneira bolchevique, mediante um pacto de ação comum com o Partido Socialista, a Frente Popular Antifascista em via de formação.

Por este ato, que responde aos interesses vitais de todos os trabalhadores, os operários franceses, comunistas e socialistas, colocam novamente o movimento operário francês em primeiro lugar, à cabeça da Europa capitalista; demonstram que são dignos descendentes dos partidários da Comuna e os herdeiros dos gloriosos ensinamentos da Comuna de Paris. Nós, comunistas, somos um partido de classe, um partido proletário. Mas estamos prontos, como vanguarda do proletariado, a organizar ações comuns do proletariado e de outras classes trabalhadoras interessadas na luta contra o fascismo. Nós, comunistas, somos um partido revolucionário, mas estamos prontos para ações comuns com os outros partidos em luta contra o fascismo.

Fortalecer as posições do proletariado

O objetivo final para nós, comunistas, não é o mesmo dessas classes e desses partidos, mas estamos prontos ao mesmo tempo para lutar em comum pelas tarefas imediatas cuja realização enfraquece as posições do fascismo e fortifica as posições do proletariado.

Se estivermos prontos para fazer tudo isto é porque queremos, nos países de democracia burguesa, barrar o caminho à reação e à ofensiva do Capital e do fascismo, impedir a supressão das liberdades democráticas burguesas, prevenir o esmagamento terrorista do proletariado, da ala revolucionária do campesinato e dos intelectuais.

 Nosso congresso é o congresso da luta da manutenção da paz contra a ameaça de guerra imperialista.

Esta luta, compreendemo-la hoje de uma nova maneira. Nosso congresso recusa resolutamente a atitude fatalista em relação às guerras; mas é igualmente verdade que as massas trabalhadoras, pelas suas ações de luta, podem impedir a guerra imperialista.

O mundo hoje já não é o que era em 1914.

Atualmente, numa sexta parte do globo, estabeleceu-se um poderoso Estado proletário, que se apóia na força material do socialismo vitorioso. Graças à sua inteligente política stalinista de paz, a União Soviética fez mais uma vez abortar os planos agressivos dos promotores de guerra.

Atualmente, na luta contra a guerra, o proletariado mundial não dispõe apenas da arma que constituía sua ação de massa, como em 1914. Hoje a luta de massa da classe operária internacional contra a guerra conjuga-se com o ascendente do Estado Soviético e com o seu poderoso Exército Vermelho, principal guardião da paz.

Hoje, a classe operária internacional não se encontra, como em 1914, sob a influência exclusiva da socialdemocracia coligada com a burguesia. Hoje, existe um partido comunista mundial: a Internacional Comunista. Hoje, as massas de operários socialdemocráticas viram-se para a União Soviética e para sua política de paz, para a frente única com os comunistas.

Hoje, os povos dos países coloniais e semicoloniais não consideram a causa da libertação como uma causa desesperada. Pelo contrário, passam cada vez mais à luta resoluta contra os opressores imperialistas.  A melhor prova é fornecida pela Revolução Soviética da China e pelas proezas heróicas do Exército Vermelho do povo chinês.

O ódio dos povos contra a guerra torna-se cada vez mais profundo e intenso. A burguesia, que lança os trabalhadores para o abismo das guerras imperialistas, arrisca aí a cabeça. Atualmente, vemos levantar-se pela causa da manutenção da paz não só a classe operária, o campesinato e os outros trabalhadores, mas também as nações oprimidas e os povos fracos, cuja independência está ameaçada por novas guerras. Até mesmo determinados grandes Estados capitalistas, temendo as perdas que poderiam sofrer na seqüência de uma nova partilha do mundo, estão interessados, na presente etapa, em evitar a guerra.

Daí a possibilidade de uma vastíssima frente única da classe operária, de todos os trabalhadores e dos povos inteiros contra a ameaça de guerra imperialista. Apoiando-se na política de paz da União Soviética e no desejo de paz de milhões e milhões de trabalhadores,

Nosso congresso mostrou a perspectiva de desenvolvimento de uma vasta frente antibelicista, não só à vanguarda comunista, mas também a toda classe operária internacional e aos povos de todos os países. Do grau de realização e de atividade dessa frente mundial dependerá a questão de saber se, num dado futuro mais próximo, os promotores das guerras fascistas e imperialistas conseguirão provocar o incêndio de uma nova guerra imperialista, ou se as suas mãos criminosas serão cortadas pelo machado da poderosa frente de luta contra a guerra.

Congresso da unidade da classe operária

Nosso congresso é o congresso da unidade da classe operária, o congresso da luta pela frente única proletária.

Não temos ilusões sobre a possibilidade de ultrapassar facilmente as dificuldades que a ação reacionária dos líderes socialdemocratas oporá à tarefa de realização da frente única proletária. Mas não temos medo dessas dificuldades porque, lutando pela frente única, servimos melhor aos interesses do proletariado, pois a frente única proletária é a via segura para derrubar o fascismo e o regime capitalista, para conjurar as guerras imperialistas.

Levantamos bem alto, neste congresso, a bandeira da unidade sindical. Os comunistas não defendem a todo custo a existência independente dos sindicatos vermelhos. Mas os comunistas querem unidade sindical com base na luta de classes e na supressão, de uma vez por todas, do estado de coisas em que os partidários mais conseqüentes e mais resolutos da unidade sindical e da luta de classe são expulsos dos sindicatos da Internacional de Amsterdã.

Sabemos que nem todos os militantes dos sindicatos que fazem parte da Internacional sindical vermelha compreenderam e assimilaram ainda esta linha do congresso. Existem ainda sobrevivências de presunção sectária, que nos será necessário fazer desaparecer dos militantes para aplicar firmemente a linha do congresso. Mas, essa linha, realizá-la-emos, custe o que custar, e descobriremos uma linguagem comum com os nossos irmãos de classe, os nossos camaradas de luta, os operários que aderem hoje à Federação Sindical de Amsterdã.

Neste congresso, adotamos a orientação da criação do partido único de massa da classe operária, da abolição da cisão política do proletariado, causada pela política social-democrata de abolição de classe. A unidade política da classe operária não é, para nós, uma manobra, mas o problema do futuro de todo o movimento operário. Se encontrassem entre nós umas pessoas que encarassem a formação da unidade política da classe operária como uma manobra, lutaríamos contra elas como se luta contra pessoas que prejudicam a classe operária. É precisamente porque encaramos esta questão com uma gravidade e uma sinceridade profundas, ditadas pelos interesses do proletariado, que pomos determinadas condições de princípio na base de tal unidade. Essas condições de princípio não foram inventadas por nós; são os frutos dos sofrimentos do proletariado no decorrer da sua luta; respondem igualmente à vontade de milhões de operários socialdemocratas, vontade imanente da lição das derrotas sofridas. Essas contradições de princípio foram verificadas pela experiência do conjunto do movimento operário revolucionário.

E, pelo fato de o nosso congresso se ter desenrolado sob o signo da unidade proletária, não foi apenas o congresso da vanguarda comunista; foi o congresso de toda a classe operária internacional que aspira ardentemente à unidade da luta sindical e política.

Embora não tenham assistido ao nosso congresso delegados dos operários socialdemocratas; embora não tenha havido aqui delegados sem partido; embora os operários alistados à força nas organizações fascistas não tenham sido representados, o congresso não falou apenas para os comunistas, mas também para esses milhões de operários; expressou os pensamentos e os sentimentos da imensa maioria da classe operária. E se as organizações operárias das diversas tendências procedessem ao exame verdadeiramente livre das nossas decisões em face dos proletários do mundo inteiro, os operários defenderiam, não duvidamos, as resoluções que vocês votaram com uma tão grande unanimidade

Além disso, essa circunstância obriga-nos, tanto mais a nós, comunistas, a fazer das decisões de nosso congresso o bem de toda a classe operária. Não é suficiente votar a favor dessas resoluções. Não é suficiente popularizá-las entre os membros dos partidos comunistas. Queremos que os operários dos partidos da Segunda Internacional e da Federação Internacional de Amsterdã, tal como os operários aderentes às organizações de outras tendências políticas, estudem estas resoluções conosco; tragam suas propostas e suas emendas práticas; que meditem conosco sobre a melhor maneira de aplicá-las na vida; que, lado a lado conosco, as realizem de fato.

Nosso congresso foi o congresso da nova orientação tática da Internacional Comunista.

Mantendo-se firmemente na posição sólida do marxismo-leninismo confirmada por toda a experiência do movimento operário internacional e, antes de tudo, pela vitória da Grande Revolução de Outubro, nosso congresso reviu, no mesmo espírito e com a ajuda do método do marxismo-leninismo, a tática da Internacional Comunista em função da modificada situação mundial.

 

É a nós operários e não aos parasitas sociais e aos ociosos, que pertence o mundo, o mundo construído pelas mãos operárias.

 

O interesse da causa do comunismo exige não só uma luta abstrata, mas também uma luta concreta contra os desvios, uma resposta dada a tempo e de forma decisiva às tendências nocivas que abrem caminho, a correção a tempo dos erros cometidos. Substituir a necessária luta concreta contra os desvios por uma espécie de desporto, fazer a caça aos desvios aos desviacionistas imaginários, é entregar-se a um sobrelanço nocivo e inadmissível. Na vida prática de nossos partidos, é preciso ajudar de todas as maneiras o desenvolvimento da iniciativa na colocação de novos problemas, favorecer o exame aprofundado das questões relativas à atividade do partido e não qualificar apressadamente de desvio a menor dúvida ou a menor observação crítica feita por um membro do partido a respeito das tarefas práticas do movimento. É preciso agir de modo a que o comunista que cometeu um erro possa corrigi-lo na prática e censurar severamente aqueles que persistirem nos seus erros e que desorganizam o partido.

Lutando pela unidade da classe operária, lutaremos ao mesmo tempo com uma energia e uma intransigência cada vez maiores pela unidade interna dos nossos partidos. Não pode haver lugar, nas nossas fileiras, para frações, para tentativas de fração. Quem quer que procure violar a unidade de ferro das nossas fileiras por uma ação fracionista aprenderá por si próprio o que significa a disciplina bolchevique que sempre nos ensinaram Lênin e Stálin. O Partido acima de tudo! Manter a unidade bolchevique do partido como a pupila dos olhos, tal a primeira lei suprema do bolchevismo!

Nosso congresso é o congresso da autocrítica bolchevique e do reforço da direção da Internacional Comunista e de suas seções.

Não temos receio de assinalar abertamente os erros, as fraquezas e os defeitos que se manifestem nas nossas fileiras, porque somos um partido revolucionário que sabe que só pode desenvolver-se, crescer e cumprir as suas tarefas na condição de se desembaraçar de tudo o que dificulta o seu desenvolvimento como partido revolucionário.

Na sua resolução sobre o relatório de atividade do Comitê Executivo, o Congresso decidiu concentrar, para o nosso movimento, a direção nas próprias seções. Daí a obrigação de reforçar por todos os esforços o trabalho de formação e educação dos quadros, tal como o trabalho de consolidação dos partidos comunistas com a ajuda de verdadeiros dirigentes bolcheviques, a fim de que os partidos, fortalecidos pelas decisões dos congressos da Internacional Comunista e das Assembléias Plenárias do seu Comitê Executivo, possam, no momento das bruscas viragens dos acontecimentos, encontrar com rapidez e por si próprios uma solução justa para as tarefas políticas e táticas do movimento comunista. Ao eleger os organismos dirigentes, o congresso esforçou-se por criar uma direção da Internacional Comunista, composta por pessoas que tornaram suas, não por sentimento de disciplina mas como conseqüência de uma profunda convicção, as novas diretivas e decisões do congresso, pessoas prontas e aptas a transformá-las em atos, com firmeza.

É igualmente necessário assegurar em cada país a justa aplicação das decisões adotadas pelo congresso; isso dependerá, em primeiro lugar, da comprovação, da repartição e da orientação adequadas dos quadros. Sabemos que esta tarefa não é fácil. É preciso não perder de vista que uma parte de nossos quadros foi formada pela experiência política de massa bolchevique, mas principalmente na base da propaganda geral. Devemos fazer de tudo para ajudar  nossos quadros a refazerem-se, a reeducarem-se no novo espírito, no espírito das decisões do congresso. Mas, onde se concluir que os odres velhos não valem nada para um vinho novo, será preciso tirar as conclusões que se impõem: não deitar ou deixar estragar o vinho nos odres velhos, mas substituir os odres velhos por novos.

Eliminamos, de propósito, dos relatórios tal como das resoluções do congresso as  frases sonoras sobre as perspectivas revolucionárias. Mas não é tivéssemos razões para apreciar, de um amaneira menos otimistas que antes, a maneira de andar do desenvolvimento revolucionário, é porque queremos desembaraçar os nossos partidos de qualquer tendência para substituir a atividade bolchevique por frases revolucionárias ou discussões estéreis sobre a apreciação da perspectiva. Combatendo toda a orientação para a espontaneidade, vemos e fazemos entrar na linha de conta o processo de desenvolvimento da revolução, não como observadores, mas  como participantes ativos deste processo. Como partido de ação revolucionária, realizando no interesse da revolução as tarefas colocadas em cada etapa do movimento, tarefas que correspondem ás condições de cada etapa, levando sensatamente, em linha de conta o nível político das grandes massas trabalhadoras, aceleramos o melhor que podemos a formação das condições subjetivas necessárias para a vitória da revolução proletária.

 

É preciso aceitar as coisas como elas são, dizia Marx, quer dizer, defender os interesses revolucionários de uma que corresponda às nossas condições”1.

Está aí o essencial! Nunca devemos esquecer!

É necessário levar as massas as decisões do congresso mundial, explicá-las às massas, aplicá-las como diretivas para ação das massas, numa palavra torna-las carne e sangue de milhões da trabalhadores!

É necessário reforçar em todo o lado, o máximo possível, a iniciativa dos operários, lá onde se encontram, a iniciativa das organizações de base dos partidos comunistas e do movimento operário, na aplicação destas decisões.

Ao partirem daqui, os representantes do proletariado revolucionário, devem levar para os seus países a firme convicção de que nós, comunistas, somos responsáveis pelo futuro da classe operária, do movimento operário, do destino de cada povo, do destino de toda humanidade trabalhadora.

É a nós operários e não aos parasitas sociais e aos ociosos, que pertence o mundo, o mundo construído pelas mãos operárias. Os atuais governantes do mundo capitalista são homens provisórios.

O proletariado é o verdadeiro senhor do mundo, o senhor do futuro. E deve tomar posse dos seus direitos históricos, tomar em mãos as rédeas do poder em cada país, no mundo inteiro.

Somos discípulos de Marx e de Engels, de Lênin e de Stálin. Devemos ser dignos dos nossos grandes mestres.

Viva a unidade da classe operária!

Viva o VII Congresso Mundial Internacional Comunista!

 

            Jorge Dimitrov
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Nota de pensarnetuno:
 
  O proletariado constroi seu futuro no dia-a-dia, em embates pequenos na luta de classes do tamanho de seus recursos e trabalho,sem mágicas.
Isso se contrapõe aos capitalistas que graças às expropriações sobre o proletariado possuem imensas reservas patrimoniais para embates  destrutivos, guerras e mais guerras entre países em função das suas manobras reacionárias de auto-preservação.
 
                           Venceremos!